lunes, 5 de diciembre de 2011

"BlueEyes"

 Introducción

No era más que una tarde de verano calurosa, el cielo no tenía nubes y el viento no existía. El lago reflejaba como espejo a la hermosa niña rubia que se hallaba sentada contra un árbol grueso y grande, le daba sombra y la refrescaba, debía de ser un roble muy antiguo; era el único árbol que quedaba en el terreno de su padre, los demás se habían ido por alguna razón.
Lis, tenía sus cabellos largos y rubios claros en ese entonces, ni lacio ni con rulos, su frente se ocultaba detrás de un perfecto flequillo recto sobre sus cejas, lo más hermoso eran sus ojos azules brillantes, eran únicos… Vestía un vestido azul celeste y blanco a cuadros, un gorro que le hacía juego, y estaba descalza. No poseía pendientes, anillos, pulseras o joyas porque aún era muy joven, debía de tener en ese momento unos cuatro años.
-¡Primo!, la tía ya se fue – gritó a los cielos como si alguien estuviera allí - ¿Puedes bajar?
Entonces un muchacho de unos doce años descendió de la rama más alta del roble, se veía preocupado, deprimido y pensativo… Una mirada inmóvil de ojos azules iguales a los de su prima, pero tenía cabellos negros oscuros lacios, ni cortos ni largos.
Al llegar al suelo se sentó bajo la sombra del árbol, frente de Lis, con las piernas cruzadas y la cabeza baja. Su prima preocupada se acercó a él a cuatro patas hasta que sus rodillas tocaron las del muchacho, quien no quería mirarla a los ojos, entonces no levantó la cabeza. No sabía si sentir odio por ella o celos, ella era normal y él tenía un destino trágico que lo esperaba… Lis, lo entendía, a pesar de tener cuatro años tenía la madures de una chica de quince o más, aún así sus acciones eran dulces e inocentes a propósito.
Franco aprieta los dientes y comienza a llorar, sus manos que estaban sobre el pasto se hacen puños; no la soportaba tan cerca, pero no quería decírselo para que llorara, no le quedaba otra que aguantarla, es solo una niña… Una lágrima cae de su ojo, Lis lo abraza. Cariñosa, tibia, la niña calma y relaja el cuerpo de su primo, pero sigue llorando…
Lis lo suelta y saca un pañuelo de su bolsillo, un pañuelo de tela celeste con bordes blancos, lo besa con dulzura y con los ojos cerrados, luego limpia la lágrima que quedó en la cara de su primo con él y Franco deja de llorar. Ella sonríe, toma la mano de su primo y le da el pañuelo, guiña un ojo y le aseguró:
-Un pequeño truco para conquistar chicas- luego se le borra la sonrisa y lo abraza de nuevo, le susurra al oído: -. Nunca dejes que nadie te borre otra vez esa sonrisa, si eso pasa llámame por favor. Voy a estar para ti siempre…
Asombrado por la madurez de su pequeña prima, le devolvió el abrazo, pero uno más fuerte y le contestó:
-No habrá otras chicas, te voy a esperar, no importa lo que pase… ¿Entiendes? Te quiero, no lo olvides- Franco no sabía lo que luego sucedería… Lo que el futuro le depararía… No tenía ni idea del error que estaba cometiendo, que el amor que se tenían era solo un gran obstáculo que pronto se enterarían y no tendría solución…
Entonces Lis se separa de él para besarle muy cerca del labio.

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